El Monumento al danzante de la Danza de los Palos en Villablanca es una escultura conmemorativa que rinde homenaje a esta danza tradicional de origen pastoril, documentada desde el siglo XVI, y vinculada a la devoción a la Virgen de la Blanca.
La obra representa a un danzante ataviado con su característico gorro, destacando los elementos propios de esta manifestación cultural. La escultura alude también a la figura del “manigero” y al conjunto de danzantes que ejecutan la danza utilizando palos y arcos decorados con cintas de colores.
El monumento transmite una imagen de fuerza, vigor y virilidad, valores asociados a esta danza, tradicionalmente interpretada exclusivamente por hombres. La escultura se encuentra en un espacio abierto, entre la Plaza de la Constitución y la parroquia de San Sebastián, rodeada únicamente por algunos rosales.
Contexto histórico
La Danza de los Palos constituye una tradición profundamente arraigada en Villablanca, con referencias documentadas desde el siglo XVI. Se caracteriza por la ejecución de nueve mudanzas acompañadas de flauta y tamboril, formando parte esencial de las celebraciones locales y del Festival Internacional de Danzas de la localidad.
El monumento fue erigido el 17 de marzo de 2005 como reconocimiento a esta manifestación cultural. Es obra del escultor Martín Lagares, siendo alcalde en ese momento Carlos Pérez-Orta Rubia.
Prepara tu visita
El monumento permite acercarse a una de las expresiones más representativas de la tradición festiva local, la Danza de los Palos
- Fechas: Accesible durante todo el año.
- Ubicación: Entre la Plaza de la Constitución y la parroquia de San Sebastián.
- Recomendaciones:
- Observar los detalles simbólicos de la figura del danzante.
- Relacionar el monumento con la tradición de la Danza de los Palos.
- Respetar el entorno urbano donde se integra la escultura.



