A las afueras de El Granado encontrarás la Ermita de la Santísima Trinidad, un pequeño templo cargado de historia que invita a descubrir una forma de vida y de creencias ligada al pasado del municipio.
Se trata de una ermita sencilla, de planta rectangular, construida con piedra y ladrillo y encalada. Su interior, de una sola nave cubierta por bóveda de cañón, transmite una sensación de recogimiento y calma.
En el exterior llaman la atención sus detalles: dos pináculos en los extremos de la fachada y una pequeña espadaña central de ladrillo con arco de medio punto. La entrada, sobria, está enmarcada por una cornisa que aporta el toque decorativo principal.
El edificio se adapta al terreno en pendiente, al que se accede mediante escalinatas, lo que refuerza su carácter aislado y especial.
Contexto histórico
Su ubicación, fuera del núcleo urbano, no es casual. En la Edad Moderna, este tipo de ermitas se utilizaban en ocasiones durante epidemias, funcionando como espacios de culto alejados del pueblo.
Prepara tu visita
La ermita se sitúa en el exterior del casco urbano, en una zona elevada. La visita permite disfrutar de su arquitectura, del entorno y de una perspectiva diferente del paisaje de El Granado.

