El municipio alosnero celebrará sus emblemáticas noches de la Cruz Grande y la Cruz Chica los próximos 2 y 9 de mayo, consolidándose como uno de los referentes culturales y patrimoniales de la comarca.
Con la llegada del mes de mayo, Alosno recupera una de sus tradiciones más singulares y profundas: sus Cruces de Mayo. Esta festividad, que cuenta con la distinción de estar inscrita en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz, se presenta como una oportunidad única para conocer la esencia más pura de la cultura andevaleña.
El calendario de este año queda fijado en dos citas ineludibles: el 2 de mayo, con la celebración de la Cruz Grande, y el 9 de mayo, con la Cruz Chica. Durante estas dos noches, el pueblo se convierte en un escenario vivo donde la devoción y la música tradicional son las absolutas protagonistas.
El valor de las Cruces de Alosno reside en su carácter participativo y en su impresionante legado sonoro. Alrededor de los altares se sucederán los toques de panderetas y guitarras que acompañan a las seguidillas alosneras y a sus reconocidos fandangos. Estas composiciones, interpretadas por los propios vecinos y grupos locales, conforman una atmósfera donde el cante no es solo espectáculo, sino una forma de lenguaje que ha pasado de generación en generación.
Las Cruces de Mayo suponen un punto de encuentro para visitantes que buscan autenticidad. Alosno abre sus puertas para mostrar un legado que combina la estética de los encajes y el oro de sus altares con la fuerza de su folclore, creando una experiencia que se siente y se escucha en cada rincón del municipio.

